Recuerdo el primer día de clases, recuerdo un montón de caras, que se miraban feo mutuamente, con el tiempo esas miradas recelosas, por el miedo de lo desconocido, se convirtieron en miradas cálidas, miradas cálidas de una familia que crecía, se separaba, se solidificaba, vencían obstáculos. Ahora en esas miradas, veo el deseo de empezar otra vez, tomándolo todo desde este presente. Y quizás en las miradas ya no haya recelo, pero vuelve a haber miedo, miedo de separar esta familia que lleva 12 años. Considerando eventos recientes, espero con todo mi corazón, que la amistad sea más fuerte que el tiempo.
Para mi promo.

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