La elegancia del sombrero
Recae en el misterio
De quien porta el instrumento
Las variables del deseo
Se colocan a merced
Del misterio expuesto.
La curiosidad del sexo
Llega a verbo
Por el deseo que envuelve
El misterio de lo nuevo.
Repetir el verbo
Cuando no hay curiosidad
Solo recuerdo…
Va de la mano
Con vivir el momento.
El ser humano
Que pierde sus miedos
Ante el misterio
Y cae en el deseo
Conquista el conocimiento.
Y al ponerse el sombrero
Sabrá inculcar la intensión
De enseñar su credo
Y crecer de nuevo.
Y si el misterio
Te provoca llanto
Y el deseo no lleva al encanto
Pisaste mal
Pero aprendiste a llorar.

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