Como alquimista empedernido
Me asomé en la Edad Media
Para, tercamente, encontrar la quinta esencia.
Aún me hacía falta algo
Pero caer en cuenta no era fácil
Significaba caer en manos, del orgullo despiadado.
Hasta que te encontré a ti.
Naufragando en el cosmos
Investigando sobre el humano
Sonriendo a lo desconocido
Y refutando lo obvio.
El quinto elemento encontrado.
Junto al fuego quemando
Junto al agua sanando
Junto a la tierra creando
Junto al viento inspirando.
Y sin miedo a no más que a perderte
Te deseo suerte, y te aseguro
Que mis puertas están abiertas
Y mi mente dispuesta
A escuchar lo que tu corazón declama
Como, a gritos, se expresa.
Y de nuevo aquí
Analizando sobre ti
Me doy cuenta de lo imposible que es
Que dos amigos tan cercanos como Alba y Crespúsculo
No puedan verse a los ojos sin escrúpulos.
Y si a los ojos vamos
Cuando me asomo en los tuyos, logro ver la ironía del asunto.

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